
Una de las tantas versiones en que se entrega Linux, Ubuntu es probablemente la más amigable. Si bien resulta muy liviano y la primera impresión suele ser que no requiere mantenimiento, hay formas de aprovechar más el procesamiento de la computadora, especialmente si hablamos de equipos relativamente antiguos. A continuación, daré algunos tips para una experiencia más fluida.
Instalar Preload
Este daemon (servicio que se ejecuta en segundo plano) monitorea las aplicaciones que usas y su tarea es cargar los binarios y librerías necesarios con antelación para un arranque más veloz.
Usar un entorno de escritorio más liviano
Especialmente para equipos viejos, el Unity desktop puede resultar muy pesado, aunque muy atractivo dados los efectos visuales que ofrece y las posibilidades de personalizarlos. Existen alternativas como LXDE, XFCE o, si se quiere un entorno super minimalista, Xmonad.
Controlar las aplicaciones que se ejecutan en el arranque
Al igual que en Windows, muchos paquetes configuran automáticamente su arranque al inicio del sistema. Para modificar esta información, ingresa el siguiente comando en la terminal:
sudo sed -i ‘s/NoDisplay=true/NoDisplay=false/g’ /etc/xdg/autostart/*.desktop
Esto abrirá una ventana en la que podrás decidir qué aplicación se ejecuta junto con Ubuntu.

Estos pequeños trucos no son milagrosos, pero en el caso de equipos que no suelen ser supervisados y optimizados, seguir estos pasos seguramente ofrecerá resultados notables. No dudes en compartir tus consejos con nosotros.

