
La compañía canadiense Research In Motion (RIM), que desarrolla el popular BlackBerry, ha registrado una idea un tanto peculiar para luchar contra el uso de teléfonos mientras se conduce.
La patente describe un sistema que, al detectar que el dispositivo se mueva a una velocidad mayor a un primer parámetro y menor a un segundo, probablemente establecidos por la compañía misma, exigiría al usuario la realización de ciertas tareas para acceder a los servicios de mensajería instantánea, navegación de Internet y cualquier otra actividad que pudiera provocar un accidente, al desviar su atención de la carretera.
Resulta irónico, sin embargo, que estas acciones necesarias para desbloquear las aplicaciones se basen en, por ejemplo, responder preguntas aleatorias; esto requeriría de una especial atención, dado que uno nunca podría anticiparse a ellas. No toma mucho esfuerzo notar que, de esta manera, RIM estaría promoviendo la misma situación que intentaría evitar.
Si esta empresa hubiese sido la primera en intentar resolver el problema de los conductores teléfono-adictos, quizás podríamos pensar que la falta de inspiración en esfuerzos similares fueron los responsables de este absurdo plan. Sin embargo, desde principio de año T-Mobile ofrece un servicio capaz de desviar automáticamente las llamadas entrantes durante un viaje, incluso con opciones para asegurar que las emergencias sean atendidas y con una infraestructura para el control parental. Por lo tanto, ¿quién apoyará a RIM, más allá de sus amigos y familiares? Los fanáticos de los CAPTCHA, por supuesto.

